Compré un iPhone 15 Pro Max pedido FVVOJHYH y lo que recibí fue una versión con eSIM únicamente, cuando eso no era lo que había comprado. La activación fue una auténtica locura y me hizo perder muchísimo tiempo.
Ahora, tras solo un mes de uso, el teléfono ha empezado a fallar: se apaga de forma aleatoria aunque todavía tenga batería. Lo peor es que, si no lo conecto al cargador, no vuelve a encenderse, incluso indicando que aún tiene carga. Es un fallo muy grave para un dispositivo de más de 700 €.
Además, pagué un suplemento por una batería extra y, para mi sorpresa, el móvil indica que la batería no es original. En ningún momento se informa claramente de este detalle antes de la compra. El teléfono no reconoce la batería y sospecho que precisamente ese puede ser el motivo de los apagados inesperados.
Lo más lamentable llega con la garantía. Descubro que, una vez pasado el primer mes, los gastos de envío para una reparación corren por cuenta del cliente. Sinceramente, me parece inadmisible. Si un producto presenta un defecto al mes de haberlo comprado, ¿por qué tengo que asumir yo ese coste? Si el fallo es del dispositivo, debería ser la empresa quien asumiera todos los gastos e, incluso, compensara al cliente por las molestias ocasionadas.
A esto hay que sumar que me quedaré sin móvil durante un tiempo que desconozco. Al tratarse de un modelo con eSIM, la gestión es todavía más complicada, ya que no dispongo de una SIM física para utilizar otro teléfono mientras tanto.
Otro gran problema es la atención al cliente. No existe un teléfono de contacto directo; todo se gestiona por correo electrónico, sin saber cuándo responderán ni cuánto tardará la solución. He solicitado una llamada telefónica porque, al parecer, es posible pedir una cita, pero la primera disponible era una semana después. De nuevo, una gestión muy deficiente.
La empresa presume en redes sociales de ser muy profesional, de revisar todos los dispositivos antes de enviarlos y de realizar estrictos controles de calidad. Sin embargo, mi experiencia demuestra lo contrario. Y, por lo que he podido leer en comentarios recientes, no soy la única persona con este tipo de problemas.
Después de esta experiencia, me planteo seriamente si merece la pena comprar un teléfono reacondicionado en esta empresa. El estrés que genera el servicio posventa, la incertidumbre sobre cuándo responderán, qué solución ofrecerán, tener que pagar gastos de envío por un producto defectuoso y quedarse sin teléfono hacen que, a día de hoy, mi experiencia sea claramente negativa.
No volvería a comprar aquí. Estoy muy decepcionada y ojalá hubiera sabido antes que no disponían de una atención al cliente telefónica real, porque considero que ese es el mayor fallo de la empresa.
Espero recibir una respuesta rápida, una solución justa y que se hagan responsables de un producto que ha fallado al mes de uso. Actualizaré esta reseña cuando se resuelva el caso para contar cómo termina esta experiencia.