La mejor parte fue cuando me fui!!!
Erasmus Flat es la peor experiencia que jamás he tenido. Al principio son muy diligentes vendiéndote la habitación, pero después es un completo martirio por los siguientes motivos:
1. el mobiliario es decadente, no tienes escritorio sino una mesa plástica que se mueve constantemente, no tienes una silla de escritorio sino una silla plástica no apta para trabajo o estudio, una cama sucia (porque la recibí sucia cuando llegué) y baños en mal estado.
2. No funciona el internet. Pedí durante más de un mes que reparan el internet, y no funcionaba, simplemente no podía estudiar, no podía descargar un simple documento, ni siquiera era posible entrar a Google! No les importó, hicieron oídos sordos pese a que durante más de un mes me vi perjudicado por algo que estaba incluído en mi pago mensual.
3. Justo encima del piso hay un gimnasio, y esto NO lo advierten. Así que imagina lo divertido que es escuchar gente gritando, tirando pesas al suelo, sentir que el techo tiembla y que cada vez cae polvo y tierra sobre tu cabeza. ¿Por qué no advierten sobre estas cosas? Es más, ¿qué hace un gimnasio sobre una vivienda?
4. Si hay robos no hacen nada. Llegaron a robarme comida, y llegaron a robar dinero y objetos valiosos a otros compañeros del piso. Aunque se sabía quién era Erasmus Flat nunca hizo nada.
5. Cuando me iba a ir antes de la fecha de finalización del contrato ellos tan campantes me decían que "teníamos un contrato y que se tenía que cumplir".
6. La limpieza de las zonas comunes es horrible, los baños quedan sucios, nunca reparan los baños en mal estado y para colmo, el servicio de "limpieza" deja la basura sucia en la puerta de la casa.
Pues... en su promesa de venta me prometieron una habitación tranquila y bien ubicada, me prometieron un internet al menos funcional, y nada de eso lo recibí.
Era tanto el polvo, tanto el mugre, tantos los ácaros, tanto el mal estado de todo que mi garganta solo mejoraba cuando me iba del piso.
Erasmus Flat, la mejor parte fue haberme ido :)
18 de junio de 2019
Opinión espontánea